Sobre el Alzheimer

Vivir con un enfermo de Alzheimer

banner
imagen
  • La enfermedad de Alzheimer supone nuevas necesidades económicas en la familia. Probablemente tendrá que contratar a alguien para que le ayude en las tareas del hogar o cuidar al enfermo. Debe contar también con gastos de medicinas, e incluso una posible futura hospitalización.
  • No permita que el enfermo realice actividades peligrosas. Sea firme con él, pero con delicadeza. Explíquele las cosas despacio, sin atosigarle y dele tiempo para responder.
  • Procure que el enfermo, mientras pueda, salga a pasear por la calle. Acompañe siempre al enfermo y póngale, de forma preventiva, una placa de identificación con su nombre, teléfono y donde figure que padece la enfermedad de Alzheimer.
  • Tenga a mano los teléfonos de urgencias: Hospital, médico de cabecera, cerrajero, etc. Es conveniente que tenga preparada una foto reciente y que hable con los comercios de la zona para que en caso de que el enfermo se pierda, pueda facilitar la búsqueda.
  • Elimine los obstáculos que puedan dificultar los movimientos del enfermo: muebles, salientes, alfombras, cables, etc; e ilumine bien la casa que pueda caminar sin tropiezos.
  • Guarde bajo llave los objetos peligrosos y los medicamentos y quite los cerrojos interiores de las puertas.
  • Procure que la alimentación sea variada. Cierre la nevera para evitar que coma sin control.
  • Los familiares deben intentar comprender cuáles son los sentimientos del enfermo. Puede que haga cosas extrañas, pero hay que recordar que no sirve de nada enfadarse porque el enfermo no se comporta así por su propia voluntad.
  • Permita al enfermo colaborar en las actividades de la casa. Puede que no las haga muy bien, pero le ayudará a sentirse útil.
  • Organice la vida del enfermo de forma rutinaria. A medida que avance la enfermedad, irá perdiendo la orientación del espacio y del tiempo y sólo tendrá como referencias las actividades que sus cuidadores le marquen, que deberán ser siempre a la misma hora.
  • Hable con el enfermo. Dele orientaciones de dónde y en qué fecha está. En cualquier caso, conversar y cambiar impresiones sobre pequeños asuntos puede ser muy valioso. La televisión puede ser útil en la primera fase. Después, utilice carteles y dibujos sencillos para explicar las cosas.
  • Un ambiente adecuado y agradable puede frenar el deterioro mental y general del avance de la enfermedad. Ayude al enfermo a que recupere alguna antigua afición o a que escuche música. En cualquier caso, respete sus gustos. De nada sirve enseñarle a coser o la música clásica si esto no le ha gustado nunca.
  • Durante la última fase de la enfermedad el enfermo apenas podrá levantarse. Cámbiele de posición a menudo y protéjale las zonas en contacto con la cama: codos, rodillas, coxis.
  • Vigile la higiene corporal del enfermo. Ayúdele sólo cuando sea preciso. Reduzca al mínimo sus útiles de aseo para no confundirle y por la noche deje una luz encendida siempre.
  • Preocúpese de usted mismo. Recuerde que también usted necesita descansar y dedicar algún tiempo a sus propios asuntos. Los cuidados que puede prestar al enfermo serán mejores si usted se mantiene en forma. Busque ayuda en las asociaciones de familiares, recuerde que hay más de 500.000 familias españolas que están en su misma situación.